El viaje ha comenzado con una lágrima y una sonrisa de despedida a quienes siempre me recordarán.
Quienes me olviden, les dejo un beso tibio en la mejilla sin rencores.
Me acompaña solo mi sombra y una vieja valija con recuerdos de mi Buenos Aires natal, cuyo peso se siente más en el corazón que en el brazo....
Un sabor a nostalgia pero con una pizca de adrenalina me invade segundos antes de subir al avión. La decisión está tomada y las cartas por jugarse.
El destino me espera con inciertos acontecimientos y la aventura de vivir mi vida en un sentido amplio y desconocido...

muchas gracias! ahora paso ! besos!
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